
1859


1906

Años 30-40

1960

1961

1965

1973-74

1976

1987

1991

2007 y 2013

2013

2018-2021

2022-2024

2025

2025
La Plaza de las Glorias, el fracaso feliz
El centro de la nueva ciudad
Con frecuencia, al diseñar una nueva ciudad se disponía como lugar central, al que llegaban algunas de las vías principales, una amplia plaza. Vacía en su interior (o tan solo con alguna estatua representativa), rodeada de edificios notables (ayuntamientos, sedes gubernamentales, iglesias), y configurada con una geometría contundente.
Aunque no puede considerarse como una nueva ciudad (por algo se llamaba “ensanche”: de una ciudad que ya existía, obviamente), cuando Cerdá, en 1859, diseñó el Eixample, trazó un lugar de esas características. Es verdad que al definir la geometría se hizo un poco de lío, pero cumplió con los demás requisitos. Y algunas décadas después Jaussely lo certificó, proponiendo incluso el traslado del Ayuntamiento a ese lugar. Y, sin embargo, algo pasó que impidió que aquella propuesta de centralidad clásica culminase en los 165 años que siguieron.
165 años de proyectos, obras, cambios, demoliciones y vacilaciones.
La historia de la plaza está ampliamente contada, e incluso se han publicado algunos libros monográficos. Hay, además, varias págs. web con abundante información. Un buen resumen puede leerse en la web municipal (el vídeo también está muy bien). Pero nos gustaría ahora comentar algunos rasgos de su evolución, vistos en conjunto. En un análisis tan desagregado (por temas) como transversal (bonitos términos).
PLANES Y PROYECTOS. Como hemos dicho, el proyecto inicial es el del Plan Cerdá de “reforma y ensanche”, de 1859. El siguiente proyecto que afectaba a ese enclave (también citado), fue el Plan de Enlaces de 1906, firmado por Leon Jaussely, que abarcaba a toda la ciudad. No se trataba de propuestas meramente funcionales o de segundo orden, pues si el plan de Cerdá se pretendía modélico para el urbanismo del futuro, el de Jaussely transformaría Barcelona “en la más bella de las ciudades del Mediterráneo”. Más tarde, en 1934, el Pla Macià, del Gatcpac, aunque no decía nada específico sobre esta zona, daba más importancia al eje de la Gran Vía. Y en 1951 se aprobó el «Proyecto rectificado de nuevas alineaciones y rasantes de la plaza de las Glorias». En 1976 se hizo lo propio con el Plan General Metropolitano (aún vigente), que llenaba la plaza de viaductos.
En 1987 la zona se definió como una de las doce “áreas de nueva centralidad” en el proyecto de Busquets. Y en esas mismas fechas, a finales de los 80, se puso en marcha un gran proyecto de transformación urbana de la ciudad de cara a los Juegos Olímpicos del 92, concebido como suma de diversas actuaciones (se dice que unas 200), que también afectó decisivamente a esta plaza. Por último, en 2007, se aprobó el Compromis per Glòries, con participación de asociaciones vecinales, en el que se incluía una amplia serie de proyectos de todo tipo. Para desarrollarlo, una de las primeras medidas fue la convocatoria de un concurso de “Proyecto Urbano del Espacio Libre” (para la urbanización y el futuro parque de las Glorias), del que resultó ganadora, en 2014, la UTE Agence Ter & Ana Coello de Llobet, con el proyecto Canòpia Urbana. Por supuesto, también ha habido bastantes proyectos académicos (de Helio Piñón, o los coordinados por Tagliabue, etc.). Comentario: no hay lugar que soporte tantos cambios de proyecto. Los proyectos urbanos necesitan tiempo y reposar. ¿Recordáis la “ley de la segunda persona”, enunciada por Edmund N. Bacon en su libro Diseño de ciudades? Pues eso.
GEOMETRÍA. Fijémonos ahora en las transformaciones morfológicas. Cerdá dibujó un cuadrado, girado 30 grados respecto a la Gran Vía, que formaba dos grandes fachadas, al norte y al sur, al interrumpirse las calles que llegaban a la plaza en esas bandas. 50 años después, Jaussely disponía una elipse de la que salían diez calles, en estrella. En 1951, en el Plan de alineaciones, se dibujaba, por primera vez, un círculo perfecto: una figura que marcaría, de una u otra forma, la geometría básica de ese lugar en las cinco décadas siguientes. En la propuesta olímpica se sigue con el círculo, pero ahora dentro de una elipse (el tambor era elíptico). Es decir: un ojo. Hasta que en los 2000 se opta por un ámbito menos contundente, pero que se podría asociar al rectángulo. Comentario: La insistencia en lo contundente, en formas tajantes y categóricas, siempre ha parecido más institucional. Plazas cuadradas: genial. Redondas: mejor. Pero ojo: la contundencia, en ocasiones, solo está en el plano; porque en la realidad este tipo de espacios no se aprecian. Solo cuando se construyen espacios vacíos. Es decir: plazas mayores de Salamanca, o cosas así.
USOS DEL INTERIOR. Ha habido de todo. Pero si nos atenemos a lo oficial (no los usos espontáneos ni los provisionales), en los primeros proyectos nada se decía. Era un espacio amplio y vacante, en Cerdá. Aunque, al cruzarse allí las tres vías principales del Ensanche (Gran Vía, Meridiana y Diagonal) el tráfico lo condicionaría todo decisivamente. Y también seguía siendo un ámbito para el tráfico, en 1906. En 1928 se propuso llevar allí la Exposición Internacional del 29, pero la idea no cuajó. Y desde entonces se ordenó el espacio combinando zonas verdes (a veces muy reducidas) y vías de tráfico. O instalando algunos usos sorprendentes: allí se aparcaban, por ejemplo, durante un tiempo, los coches retirados por la grúa. Solo en las últimas dos décadas se decidió llenarlo de usos ciudadanos, en los que dominase el verde y la movilidad peatonal. La nueva urbanización alberga una “superárea de juego” (para varias edades), un umbráculo circular, un “ágora sensorial” (de bambú), un “parque de agua”, un área para perros, “nodos de biodiversidad”, parterres y “jardines de lluvia”. Comentario: Camilo Sitte se lo pasaba en grande jugando a colocar un muñeco de nieve en el interior de una plaza. Y, la verdad, sigue siendo un entretenimiento, si no apasionante, al menos entretenido. Que sigue sin resultar nada fácil, en la plaza-parque de 2025.
USOS DEL PERÍMETRO Y DEL ENTORNO PRÓXIMO. Cerdá previó tres equipamientos en el perímetro, al norte, (marcados con la “A” en su plano), donde también había sitio para otros usos ordinarios (incluso viviendas). Jaussely: entre otros, el Ayuntamiento, ya se ha dicho. Poco a poco se fueron instalando usos de servicio de los ferrocarriles y algunas fábricas, como la Farinera del Clot o la Fábrica de Paraigües. En los años 40 llegó Hispano Olivetti. Pero a finales de siglo, en las cercanías de las Glorias se levantaron notables usos institucionales (el Auditorio, Teatro Nacional), vecinales (Centro Cultural, Instituto Salvador Espriu), o terciarios (Centro Comercial Glòries, o la Torre Agbar, que ha acabado dominando el skyline de la zona).
En 2009, el Museo del Diseño DHUB y los Nuevos Encants (como se ha dicho, los Encantes Viejos y la “Feria de Bellcaire” estaban ubicados aquí desde 1928). Y, como consecuencia del Compromiso, están llegando, o llegarán, nuevos equipamientos (también de barrio: escuela, guardería, casals, centros de FP,…). Y centenares de viviendas, tanto públicas (Illa Glòries, entre otras) como privadas. Equipamientos de barrio y de ciudad, pero no se ha olvidado nunca por completo a Jaussely. Y así, en 2012 (el alcalde Trias) y en 2019 (la candidatura de Manuel Valls) proponían construir en esta plaza un nuevo Parlament de Catalunya. Por la carga simbólica, y esas cosas. Comentario: Pillas al Ayuntamiento con la guardia baja y levantas la Torre Agbar (nada menos que “Agbar”, dios mío). Desde ese momento te haces con la imagen del ámbito (el skyline y todo eso).
MOVILIDAD: TRENES, METRO, AUTOBUSES, COCHES, BICIS Y PEATONES (Y QUIZÁ PATINETES). Ha sido un espacio complicadísimo desde el principio, en el que la movilidad ha condicionado todo. Veamos los distintos modos. 1) Tren. Cuando Cerdá diseñó la zona, el ferrocarril ya existente (Barcelona-Granollers) le amargó el proyecto. Pronto vinieron otras líneas de ferrocarril y tranvía, pero sus condicionantes de diseño (curvas, pendientes) eran tan exigentes que ya en 1915 una comisión “dictaminó la conveniencia de soterrar el ferrocarril a su paso por la plaza”. En 1935, se reiteró el propósito, se aprobó un proyecto y se iniciaron las obras. Pero quedó a medias. Y solo a finales del siglo se llevó a cabo. El metro, por su parte, ya se quiso traer aquí en 1933. Pero la parada de Glòries se inauguró en 1951. Ahora llegan también tres líneas de Trambesós. Y varias líneas de autobús.
2) Coches. Con todo, el lío siempre ha estado en los coches. Para los que se diseñaron anillos (grandes rotadores), y luego diversas soluciones de nudos y enlaces elevados (como en Los Ángeles) que tomaron el espacio durante más de seis décadas. Finalmente, se decidió soterrar también este tráfico rodado (bajo la alfombra). Con un proyecto, en 2014, de dos túneles viarios, para absorber el tráfico de la Gran Vía. Uno de ellos, sentido Besós, tiene casi 1 km., y carriles para el transporte público y una profundidad de 25 m. Las obras concluyeron en 2021. Se trataba de una actuación complicada por tener que compatibilizarse con los servicios del subsuelo, y con los 4 túneles de ferrocarril y metro ya existentes en esa fecha.
3) Bicis y peatones. Se ha dicho, con razón, que hasta los últimos años el paisaje ha sido “totalmente hostil para el peatón (…), absolutamente dominado por el vehículo”. El último proyecto ha abierto el espacio a las bicis y al peatón, y se ha construido un intercambiador de tranvías, metro y buses delante del Disseny Hub. Desde entonces, las bicis pueden atravesar la plaza en diagonal. Comentario: Aquí habríamos querido ver a Monderman.
OBRAS, DEMOLICIONES, ALGUNOS PRESUPUESTOS. La zona ha estado en obras casi permanentemente. Y aún sigue. En 1920 llegaron las alcantarillas. Luego, los túneles de la Meridiana. Después, la canalización de la acequia. Más tarde, desde 1959, 14 años seguidos con la transformación de los 60. Del anillo que distribuiría el tráfico, solo se construyó un cuarto en 1961, como paso elevado, que 5 años más tarde se demolió por ineficaz. Después, el scalextric (“con calzadas de tres pisos”). Y más tarde, el “tambor olímpico”, dirigido por Acebillo. Luego, su demolición, las obras de los túneles (con toda la plaza abierta, en carne viva), y las obras de urbanización derivadas del Compromiso. Han sido frecuentes los retrasos y las desviaciones de los presupuestos (desvíos de hasta el 60%). Por dar una cifra, las últimas actuaciones (incluido el túnel): 640 millones de euros.
Comentario: Con cada obra, en el lugar del tajo, se acumulan objetos y señales del espectáculo que empieza. Mil operaciones ya codificadas. Mas siempre queda, al final, la nostalgia del principio, el aire de cuando comenzó. De los inicios en que todo es promesa, cuando aún no han comenzado las decepciones. Pero también se da, y con qué fuerza, nostalgia del estado intermedio. Pues las obras se hacen para la mejora, pero su principal función está, con frecuencia, en sí mismas. Por eso tiene mucha más profundidad, hondura, la foto de los obreros almorzando en la viga que la imagen de la inauguración una vez concluida. Tiene más fibra el andamio que la primera piedra. El solar en obras es el “campo de aterrizaje” de nuestros deseos.
INAUGURACIONES Y NOMBRES. Y si había obras, también había inauguraciones. Cada cierto tiempo parecía, oficialmente, que ya estaba todo hecho. Citemos tres inauguraciones llamativas. En 1919, para empezar, se inauguró “la mayor plaza de Europa” (como se dijo entonces), aunque no había nada. Nada en absoluto. El Campo. En 1961, también se inauguró el primer tramo de la anilla de tráfico rodado en altura: está la foto de una multitud que lo atestigua. Para la Barcelona olímpica las autoridades no vinieron aquí. Pero en 2025, hace unas pocas semanas, se hizo una gran inauguración de la plaza, o mejor, del parque del Compromiso, con chocolatada, espectáculos, cuentacuentos, gigantes y pasacalles.
Pero las ciudades también se hacen con sus nombres. Aquí se dice Glorias Catalanas, porque Víctor Balaguer nombró así la plaza en 1863, en coherencia con los nombres de las demás calles del Eixample. La parada de metro que se inauguró en 1951 se denominaba simplemente Glòries (en catalán). Eso sí: antes y después, se vio el baile de Glorias y Glòries. Pero la plaza estaba (está) dedicada a 12 glorias cívicas de Cataluña, que en 1992 se expusieron en 12 placas de basalto, conforme al criterio de Joan Fuster y Sebastià Riera, con estos temas: 1) La masía y la tierra. 2) La paz y la tregua de Dios. 3) El derecho catalán. 4) El arte románico. 5) El llibre del Consolat de Mar. 6) La arquitectura gótica. 7) La industrialización. 8) La Renaixença. 9) La aportación catalana a la ciencia y la técnica. 10) El modernismo. 11) La lucha por la libertad y la justicia. 12) El restablecimiento del autogobierno. El parque, ahora, se llama “Canopia urbana”. Es decir: bosque. Bien sencillo. Comentario: Si todas las inauguraciones tienen cierta parte burlona, por su tosquedad (esas frases hechas, esos cantos a todas las virtudes cívicas) no resulta fácil imaginar qué dirían en 1919, al inaugurar una plaza que no existía. Queda pendiente revisar los periódicos del día siguiente.
CONDICIÓN. Sin embargo, entre obras e inauguraciones, lo cierto es que este ámbito siempre ha tenido una naturaleza problemática. Difícil. Durante muchos años fue un descampado cercano a la ciudad. Que acogía usos provisionales (pero muy deseados): el campo de fútbol del Sidral, la acequia de riego Rec Comtal, donde se bañaban los muchachos en verano. Mercadillos (el Mercat-Fira de Bellcaire). También se aprovecharon los túneles iniciados en 1935, que sirvieron como refugios antiaéreos en la guerra del 36-39. Desde los 40 podían verse actividades clandestinas (estraperlo y otras, incluso pistolerismo), y un emplazamiento de barracas y chabolas (quemadas por el gobierno en 1953). Todo ello en un entorno de mala iluminación, recovecos interiores, obras, miedo. Una mezcla de rural, baldíos, abandono y tinieblas. Que ha llegado casi hasta nuestros días. Pues, por cierto, de 2017 a 2021 también ha habido un enclave de barracas junto a los Encants. Comentario: La opinión general es que los baldíos son espacios desperdiciados por improductivos. Pero para la ecología resultan extraordinariamente útiles, pues en ellos, a riesgo de incendios o higiene, sobrevive y crece la biodiversidad de animales y plantas. Pues bien: para la ciudad y para el urbanismo estos espacios… llamémoslos ilegales, son igualmente útiles.
TAMAÑO. Pero hay algo fundamental que demuestra, una vez más, una condición impagable del planeamiento: las 9 has que fijó Cerdá son las 9 has de que se disponía hoy. Los bordes han cambiado, también los usos, el tráfico (por arriba, por abajo, por donde sea). Lo que se quiera. Pero siempre ha habido 9 has abiertas y utilizables para lo público. Mejor o peor resuelto el envite. Pero públicas y disponibles. Comentario: ¿Qué son 9 has.? Por ir de máximos: Central Park tiene 341 has. Pero en Barcelona los parques urbanos son pequeños. Y por eso el titular de las Glorias, al inaugurarlo, era: “El segundo parque más grande de la ciudad”. (El primero es el de la Ciutadella, con 18 has. Collserola, enorme, es un parque metropolitano).
El fracaso feliz
Y así llegamos al final, al día de hoy. Que nos lleva al cuentecillo de Melville, “El fracaso feliz”. Donde un señor mayor ideó un “cacharro” que sería muy útil para la humanidad: el “Gran Aparato Hidráulico-Hidrostático para drenar pantanos y ciénagas”. Pero que, al ponerlo en marcha, lamentablemente se desbarató. «¡Maldita sea la caja!». Si bien, finalmente, según cuenta Melville, lo tomó a bien. Se perdió la gran obra, pero “probablemente así seré un buen viejo”. Vaya. “¡Vaya, el fracaso me ha convertido en un buen viejo! Al principio fue horrible, pero me alegro de haber fracasado”.
Para las Glorias se pensaron varias soluciones, todas de gran impacto (como mínimo: “la mayor plaza de Europa”). Pero todas fracasaron. Y, sin embargo, tras el Compromiso de 2007 (nada contundente, solo una colección de cosas pactadas con los vecinos: un parque, una escuela, un espacio para pájaros), solo se quiso construir un espacio útil (que también fue, naturalmente, objeto de crítica: solo faltaba: un hervidero, demasiado cemento, etc.). Lo dicho. Probablemente quepa asumir (y celebrar, quizá), un fracaso feliz.
Secuencia de imágenes:
1859. Pla Cerdá. Y en el centro del Ensanche, una gran plaza: las Glorias. Obsérvense en el detalle se observan las fachadas (línea roja) y las tres “A”: “edificios del Estado o establecimientos industriales”.
- Detalle del Pla de Enlaces, de Jaussely. Con el Ayuntamiento, en rojo.
Años 30. Dos fotos del aspecto del lugar. Los trenes seguían atravesando.
1960. Plan de alineaciones.
1961. Inauguración de un cuarto de la anilla, para enlazar Meridiana con Gran Vía.
- Arriba, aspecto de la zona. Abajo, la idea del proyecto aprobado entonces.
1973-1974. Arriba, la concreción del scalextric. Abajo, destaca el paso peatonal elevado, con forma de “y griega”.
1976. Detalle del Plan General Metropolitano de Ordenación Urbana (1976), redactado por J. A. Solans.
1987. Àrees de Nova Centralitat, área 7. Joan Busquets.
- La plaza, a finales de 1991, reformada con motivo de los Juegos Olímpicos, con el tambor viario y aparcamiento (proyecto de Andreu Arriola). Abajo, subsuelo, según esquema de J. Rui-Wamba y J. Guerrero en La plaça de les Glòries Catalanes. Un breu historia visual (F. Esteyco, 2008): naranja: trenes; amarillo: metro; verde: colectores; azul: abastecimiento; otros colores: electricidad, gas, etc. A este conjunto se añadiría después el túnel de tráfico rodado de la Gran Vía.
2007 y 2013. Arriba, plano de Modificación del PGM y equipamientos de barrio que acompaña al Compromís per Glòries. Abajo: situación en 2013 del tambor olímpico, aún sin demoler.
2013. Proyecto del “parque-plaza” denominado ”Canopia Urbana”, ganador del Concurso Plaza de les Glòries, a cargo de la UTE Agence Ter & Ana Coello de Llobet.
2018-2021. Arriba: dos vías provisionales, tras demoler el tambor, para posibilitar la construcción del túnel de Gran Vía. Abajo: acceso al túnel de Gran Vía, ya abierto.
2022-2024. Infografía del resultado final. Y abajo, el ámbito del sur, cuando los árboles todavía no han crecido lo suficiente como para que parezca verde.
2025. Arriba, esquema de movilidad ciclista. Se observa el paso de las bicis (línea azul) siguiendo la Diagonal. Abajo, el racimo de espacios o “nodos” del parque. El mayor ámbito (verde claro): la pradera denominada “Gran Clariana”.
2025. Imagen final: Vista actual de la plaza-parque desde el norte.