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Inicio | Anécdotas | Hablemos de Boris Johnson

Boris Johnson, en 2016. Foto de EFE, publicada en elDiario.es.

Hablemos de Boris Johnson

Comentaba el redactor de un periódico español de gran difusión que cada vez que aparecía algo (lo que fuese) sobre Boris Johnson, la audiencia aumentaba de forma espectacular. Bastaba su foto y se multiplicaban las entradas. Siempre así. Como un imán. Y, la verdad, es que no es difícil de entender.

Pues se trata, como es sabido, de una persona encantadora. Respetuoso con todo el mundo, tenía para todos. Ganó un concurso de poesía con una quintilla sobre el amor entre el presidente turco Erdogan (“un gran idiota”) y una cabra. Consideraba que Obama tenía aversión al imperio británico por ser “medio keniano”. Que Bush era un arrogante y “belicista tejano bizco”. Y que Hillary Clinton parecía “una enfermera sádica de un hospital mental”. Equilibrado, ponderado. Majísimo, como se ve.

En política urbanística desplegaba unas artes similares (prudencia, justicia, sabiduría, templanza). Propuso eliminar el control de los ayuntamientos sobre los nuevos edificios, para remplazarlos por “comisiones de zonificación” del gobierno central. Liberar las licencias “fuera de los parques nacionales y de las áreas de extraordinaria belleza natural”. Porque su lema era: “construir, construir y construir”. Donde fuera, como fuera.

Y la verdad es que estamos ansiosos por conocer el Plan de vivienda que acaba de anunciar (una vez más) el político conservador español Núñez Feijóo. No lo avalan comentarios tan impactantes como los del político conservador británico, aunque es cierto que algún insulto sí desliza (Sánchez solo es, para él, «déspota», «caudillista», «ególatra», «felón», «autoritario», «frívolo», «populista», «corrupto» e «inmoral»), y sabe ser despectivo (Yolanda Díaz “de maquillaje sabe mucho”).

Pero sus medidas no parecen, en principio, muy diferentes a las de Johnson. Su Plan de vivienda (que iba a ser inminente el 4 de octubre de 2024; y sin duda “rompedor”, como aseguraban) se centrará en: “que no proteja” a los okupas; que ”agilice” la construcción de más viviendas; y que “libere” suelo. Medidas extraordinariamente novedosas, sin duda. Porque “urge, en definitiva, ser claros: no hay acceso a la vivienda si no hay vivienda”. Caramba.

Se dijo (lo firmaba Jules Birch, y los hechos lo confirmaron) que la visión de Johnson traía “viejos anuncios recalentados”, y que era “más de bla, bla, bla que de construir, construir, construir”. Y en nuestro país, teniendo en cuenta que la política de vivienda está como está, y que las competencias recaen en las comunidades autónomas (en manos del PP, 12 de 17), las preguntas son dos: 1ª) ¿Qué han hecho hasta ahora? 2ª) Añorando a Johnson, Feijóo, ¿recalienta o parlotea?

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