
Acceso al nuevo paso desde la calle Estación. Imagen del Diario de Valladolid- El Mundo del 8 de agosto de 2024.


Infografías de la salida hacia Delicias del paso de Padre Claret-Andalucía, realizadas por el Ayuntamiento de Valladolid a partir del proyecto aprobado.

Vista de la salida hacia calle Andalucía (Diario de Valladolid-El Mundo, 8 de agosto de 2024).
Tres observaciones sobre el paso de Padre Claret
El pasado 7 de agosto de 2024 se abrió un nuevo paso bajo las vías del tren, que comunica las calles Padre Claret y Andalucía. Un paso amplio, de 9 m de anchura y 3 de altura libre, que desde el primer día es utilizado por un amplio número de vecinas y vecinos, a los que reduce sus trayectos de forma significativa. Un paso acordado por todas las administraciones (estatal, autonómica y municipal, de distinto signo político) en 2017, y que es, sin duda alguna, beneficioso: ofrece una comunicación peatonal y ciclista que antes no había. Otro día entraremos (una vez más) a la polémica sobre integración-soterramiento, sobre los miedos en las calles y sobre la comodidad del tránsito peatonal, ciclista y rodado, además de otros debates que parecen olvidados. Pero hoy nos limitaremos a hacer tres observaciones sobre esta obra y ciertas declaraciones de algunos cargos públicos.
1ª. La primera: el desprecio, el auténtico desprecio con que se ha recibido por los nuevos cargos públicos de la ciudad una obra que fue acordada por todos, legítimamente, en su momento. Un lamentable desdén.
2ª. Es una pena, eso sí, que este paso no se haya construido como estaba proyectado. Que en la ejecución se hayan realizado cambios que, sin duda, han perjudicado al resultado final. Concretamente, se han desplazado los muros de contención que marcaban el límite del ámbito ferroviario dos metros a cada lado, hacia afuera, con lo que se redujo el espacio de que se disponía para las rampas, accesos y zonas verdes (un espacio ya muy ajustado en la calle Estación), y se desbarató parcialmente lo proyectado en las zonas más críticas. Así, la salida hacia el mercado de Delicias, en vez de ser una desembocadura en la que, tanto la rampa como la escalera iban abriendo el espacio al subir, con jardinería en ambos lados, se ha limitado gravemente su desarrollo. Se quería que desde el túnel se pudiese ver un talud verde como fondo. Pero lo que se ve ahora es simplemente una pared.
Como consecuencia de este desplazamiento de tales muros el paso subterráneo resulta, finalmente, más largo: 2 m. más a cada lado (4 m. más largo, en total). Conviene recordar que tanto en el paso de Rafael Cano como en el de Labradores los muros de contención se situaron, como es lógico, donde se preveía en los proyectos. Se mantuvo lo dispuesto en los proyectos aprobados. Pero aquí, precisamente en el proyecto en que el ámbito de salida era más ajustado (el más ceñido, el de la calle Estación, de los más de 20 pasos previstos en el proyecto de integración del ferrocarril), no se ha mantenido lo proyectado.
3ª. Hay que recordar que la obra se ha concluido en agosto de este año 2024, ya con el nuevo ayuntamiento (en el gobierno desde junio de 2023), que debía conocer, sin duda, los cambios que se realizaron. Y que los asumió. De ahí lo impostado, lo atrevido de las declaraciones de algunos cargos de la nueva corporación, haciéndose de nuevas e insistiendo en que la obra, finalmente, no se parecía a las infografías que se presentaron en su día, las cuales eran totalmente conformes al proyecto, y que ahora (oh, sorpresa) se veían como “paradisiacas” (un lugar paradisiaco, interesante y accesible). Por cierto, ¿ven así también las demás, las que se construyeron conforme al proyecto y las que quedan por hacer? El equipo de gobierno conocía y asumió los cambios. No podía hacerse de nuevas.
Mas concluyamos reiterando lo dicho. Que, con todo (después de visto el proyecto, vistas las declaraciones y, sobre todo, visto el resultado): se trata de un buen paso, útil, amplio y seguro, que mejora el espacio público, la movilidad y las comunicaciones de la ciudad.